SUBJETIVISMO
Protágoras de abdera
"El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son" Este aforismo nos da a entender que: "el conocimiento no puede ser universal y necesario para cada uno y todos los hombres, sino individualizado en cada uno de ellos sin que pueda haber ninguna comunidad cognoscitiva." También expresa este aforismo un relativismo absoluto.
Subjetivismo
"Toda teoría del conocimiento donde el carácter de verdad se hace dependiente en una forma o, en otra, de la constitución del sujeto que conoce [...] Toda teoría que pueda afirmar que lo que es verdad para un sujeto puede no serlo para otro."
DESCRIPCIÓN
El subjetivismo en general es la reducción de toda verdad y moralidad a la individualidad psíquica del sujeto particular, siempre variable e imposible de trascender, sin posibilidad alguna de validez de una verdad absoluta universal. El subjetivismo limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga
Orígenes
El subjetivismo se origina en el siglo V a.C.: "Para el griego, la patria constituía una necesidad absoluta, sin la cual no podía vivir. Los sofistas, los maestros de la sabiduría, fueron los primeros que aportaron la reflexión subjetiva y la nueva doctrina, en la que cada cual ha de obrar según su propia convicción."
Relativismo
Se asemeja mucho al escepticismo, pues tampoco admite ninguna verdad absoluta, que tenga validez universal: "Pero mientras el subjeti-vismo hace depender el conocimiento humano de factores que residen en el sujeto cognoscente, el relativismo subraya la dependencia de factores externos. Como tales considera la influencia del medio, del espíritu, del tiempo, la pertenencia a un determinado círculo cultural y los factores determinantes contenidos en él."
Protágoras
Toda la filosofía de Protágoras está basada en una concepción heraclitiana de la realidad, del ser. "De Heráclito y Anaxágoras toma la idea de que las cualidades contrarias están simultáneamente presentes en todas las cosas." Al presentarse la realidad como algo en constante cambio, tanto el sujeto como el objeto, es lógico que no pueda admitirse nada inmutable
